Pablo Neruda

Poeta chileno (1904 – 1973)

Primavera con Quevedo

Todo ha florecido en

estos campos, manzanos,

azules titubeantes, malezas amarillas,

y entre la hierba verde viven las amapolas.

El cielo inextinguible, el aire nuevo

de cada día, el tácito fulgor,

regalo de una extensa primavera.

Sólo no hay primavera en mi recinto.

Enfermedades, besos desquiciados,

como yedras de iglesia se pegaron

a las ventanas negras de mi vida

y el sólo amor no basta, ni el salvaje

y extenso aroma de la primavera.

Y para ti qué son en este ahora

la luz desenfrenada, el desarrollo

floral de la evidencia, el canto verde

de las verdes hojas, la presencia

del cielo con su copa de frescura?

primavera exterior, no me atormentes,

desatando en mis brazos vino y nieve,

corola y ramo roto de pesares,

dame por hoy el sueño de las hojas

nocturnas, la noche en que se encuentran

los muertos, los metales, las raíces,

y tantas primaveras extinguidas

que despiertan en cada primavera.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *